Grabar a otros con permiso: la imagen de quien sale en tu vídeo

Tu vídeo es tuyo. La cara de quien sale en él, no. Pedir permiso antes de grabar y antes de publicar evita disgustos y algún problema serio.
En España, la Constitución reconoce en su artículo 18 el derecho a la propia imagen, junto al honor y la intimidad, y hay una ley que lo protege desde hace décadas. No hace falta conocerla al detalle para entender la idea: la imagen de una persona es suya, y publicarla sin su permiso puede tener consecuencias legales, además de sentar fatal.
Permiso para grabar, permiso para publicar
Son dos cosas distintas. Que tu amiga acepte salir en un vídeo para reíros un rato en el sofá no quiere decir que acepte que lo vean miles de desconocidos, que lo descarguen, que lo recorten y que lo vuelvan a subir con otro título en una cuenta que no conoce nadie. Antes de subirlo, enséñaselo y pregúntale directamente si le parece bien publicarlo y dónde.
Si alguien te pide después que lo quites, quítalo. Sin discutir. Aunque tenga muchas visitas y aunque al principio dijera que sí. Las personas cambian de opinión, y tienen derecho a hacerlo.
Menores
Con niños, el permiso lo dan sus padres o tutores, y aun así piénsalo dos veces. Un vídeo que hoy hace gracia puede perseguir a ese niño cuando tenga quince años y sus compañeros de clase lo encuentren. Si quieres que salga un crío en tu sketch, que no se le vea la cara o que sea un vídeo solo para la familia.
La gente que pasa por detrás
Si grabas en la calle, en un bar o en un parque, lo normal es que se cuele alguien en el plano. Una persona que pasa de lejos, sin protagonismo, es una cosa. Otra muy distinta es que la cámara se quede en ella, o que el chiste dependa de su reacción.
Algunas formas de evitarlo:
- Graba a primera hora o en sitios con poca gente.
- Encuadra cerca, de modo que el fondo quede fuera o desenfocado.
- Si alguien sale reconocible, pídele permiso o difumínale la cara al editar.
Lo que no se hace
Grabar a desconocidos para reírse de ellos. El señor que se cae, la chica que canta en el autobús, el camarero que se equivoca. Ese tipo de vídeo se comparte mucho y hace daño a alguien que no ha elegido estar ahí. Si el chiste necesita a una persona que no sabe que la están grabando, el chiste no vale.
Tampoco las bromas de cámara oculta a gente que no conoces. En la tele, esas bromas se emitían después de pedir permiso a quien salía. En la calle y con el móvil, sin ese permiso, es solo molestar a alguien.
Música y otros vídeos
Otro dueño. La música también lo tiene. Una canción comercial de fondo puede hacer que la plataforma silencie o retire tu vídeo. Usa la música que ofrece la propia aplicación o bibliotecas libres de derechos. Con fragmentos de películas o de vídeos de otros pasa lo mismo: si no son tuyos, pregunta o no los uses.
Una regla fácil
Antes de publicar, imagina que el que sale en el vídeo eres tú. Si te parecería bien, adelante. Si dudas, pregunta. Para lo demás, el guion y la grabación, mira cómo escribir un sketch de un minuto.